financiero

El financiero, bastante más que un experto en finanzas

Las finanzas cuentan con un lenguaje propio (¿el de los negocios?). Afortunadamente, hay otros como los relacionados con los mercados, la tecnología, los productos o los procesos. El financiero debe comprender estos otros lenguajes, pues a diferencia de Babel, se refuerzan entre sí. En conjunto dan una imagen completa de la empresa, imprescindible para gestionarla financieramente.

Aunque la notación sea financiera, las decisiones son empresariales.

Es peligroso que las finanzas (u otra especialidad) domine al resto de las funciones porque la parte no puede imponerse al todo. La hegemonía financiera puede provocar la tiranía de los números, las formalidades y el ahorro, lo cual debe evitarse porque:

  • Es un error gobernar la empresa con las cifras contables. Los números no la dirigen y una atención desmedida al pasado nos hace ir por detrás de la realidad.
  • Es un freno anteponer la burocracia a la iniciativa que exige lo empresarial, en la creencia de que donde no hay norma escrita surge el desorden.
  • Es arriesgado recortar inversiones y gastos estratégicos en busca del ahorro a ultranza, viendo solo facturas donde los perspicaces ven oportunidades.

Hay que mancharse los zapatos; salir del despacho no solo para ver al banco.

El financiero trabaja con información, que para ser útil debe reflejar la realidad de la empresa. Para ello, las finanzas deben estar próximas y comprender la actividad: no pueden existir aisladas, sino integrarse con las operaciones.

En finanzas no hay agujeros negros; siempre hay una mano larga que se lo lleva.

Las finanzas mueven dinero y ello pone a prueba la integridad de sus profesionales. En ocasiones, lo que algunos llaman en un atajo impropio ingeniería financiera a lo que es acto punible, se utiliza para quebrar voluntades y deteriorar la imagen de lo financiero.

Hay quien pierde el puesto por la ética; otros pierden la ética por el puesto.

El financiero debe desarrollar convicciones propias, flexibles pero firmes. Si aprendiésemos más de la experiencia propia y ajena, la mortalidad empresarial caería radicalmente. Estas convicciones nos protegen de nuestros errores y evitan que nos arrastren los ajenos. Con la euforia del mercado y cuando se antepone el beneficio al riesgo, se corre el peligro de olvidarlas. Euforia desmedida, crecimiento aventurero y confianza imprudente son síntomas que preceden a la crisis y de los que hay que vacunarse.

Pero la partitura no termina aquí

Entre otras muchas ocupaciones, el financiero no puede perder el tren tecnológico porque el futuro corre y no espera a nadie, Debe mantenerse al día porque no tiene sentido una gestión analógica cuando la tecnología es digital. También, ha de estar atento al entorno y a los mercados, que es un almacén de impulsos y fuente de oportunidades e incertidumbres que obligan a actuar. En Converthia somos expertos en Finanzas y Control de Gestión y ofrecemos una gran variedad de cursos (in company, para directivos y emprendedores) con los que desarrollar las habilidades que este sector requiere.

Juan Pérez-Carballo

Director del Máster en Dirección Financiera Next IBS

4 de marzo de 2021